lunes, 25 de julio de 2011

Fauna londinense

Londres es la segunda ciudad europea en habitantes, por detrás de Moscú, con cerca de 8,3 millones de habitantes, sin contar la zona metropolitana. Es una megalópolis en la que conviven todas las culturas del mundo, normalmente en armonía, y en la que está todo el mundo mezclado. Puedes encontrarte a un bengalí viviendo con un argentino, o a un eritreo saliendo con una rumana.
Pero en Londres no sólo viven seres humanos. La biodiversidad de la capital británica es a veces sorprendente. Están los típicos animales que hay en toda ciudad, y que por ende, conviven y muchas sobrevivien por los seres humanos, como son los perros, los gatos o las ratas. Había oído (y lo he continuado haciendo durante mi estancia en Londres) hablar sobre las ratas y los ratones, que son una plaga en la ciudad, pero por el momento solamente he visto un simple y minúsculo ratón.
Pero hablando de roedores, Londres también está plagado de ardillas. No sólo las ves en los parques de diversos tamaños, sino en los jardines de las casas. Todo lugar con árboles en la ciudad es susceptible de albergar ardillas.
Y no sólo en la urbe hay mamíferos. Viven por doquier invertebrados, como en cualquier parte del mundo. Encontrar arañas o cucarachas es relativamente fácil, aunque lo sorprendente es la practicamente ausencia total de las molestas moscas y de los más molestos aún mosquitos. De momento aún no he visto ningún mosquito por Londres, y ni falta que hace. Pero si hay arañas, es que hay insectos voladores, ya que si no tuvieran de qué alimentarse no vivirían.
Otra fauna a destacar es la de las aves. Y la reina de las aves es la paloma, como en la mayor parte del mundo. Las ratas del aire, tal y como dice Marcial de Muchachada Nui.
Pero también hay otras aves viviendo en la capital. Londres está plagada de canales y de lagos, aparte del Támesis. En ella viven los típicos anades reales, los cuales son típicos tambien en España (el Canal Imperial de Aragón en Zaragoza es un claro ejemplo), pero también se pueden ver gaviotas, a pesar de la lejanía con el mar, aunque quizá el río Támesis ayude a su estancia en Londres. Aunque también hay más palmípedos en Londres (la gaviota no lo es, pero el anade real sí), como gansos, o los siempre apreciados cisnes. Y por la noche uno puede ver migraciones de aves, principalmente gansos, o grupos de lechuzas oteando y acechando comida, los ya mencionados roedores.
Otro ave que abunda mucho son los grajos y los cuervos. Empieza a ser habitual oír a los cuervos (y a veces a las gaviotas) al amanecer, que comparado con el trino de las golondrinas, el piar de los gorriones, el arrullo de las palomas, el cucú del cuco y el cantar de los jilgueros y de los ruiseñores con el que muchas veces te despertabas en España no tiene desperdicio.
Entre la fauna doméstica abundan los perros, de todas las razas, tamaños y colores. Entre los perros me llamó la atención de la raza que parece que está de moda entre la gente cool de la ciudad. Esa raza es el galgo, ese perro tan cotizado por los gitanos en España porque come poco y corre mucho. Aquí lo ves con correa y desparasitado junto con su dueño y en España lo ves suelto, huyendo de los coches y de la gente muerto de miedo, y con más sucios que un estercolero.
Pero hablando de cánidos, el animal que más me ha sorprendido ver por estos lares no es otro que el zorro. Un animal escurridizo que huye de la presencia humana y que en España es bastante difícil de ver incluso en las zonas rurales, aquí casi es raro el día, o más bien la noche, que no veo uno. No sé dónde dormirán, ya que no son animales muy pequeños, pero no siempre se les ve cerca de parques o zonas verdes. Ahora empiezo a comprender esa tradición inglesa de la caza del zorro. Si en Londres no es difícil ver un zorro, en las zonas rurales casi uno debe de ir esquivando zorros por allí donde pase.
En fin, Londres es una ciudad multicultural, y además una ciudad "multifaunística".

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